Beneficios del Ajo, Clorofila, Ginseng y Bacilos lácticos

ajo

El ajo contiene potasio, fósforo, una intere­sante cantidad de vitaminas B y C, al igual que la piña, por eso es tan famosa su dieta. En los países de la cuenca me­diterránea se lo considera no sólo un excelente condimento, sino también una incomparable me­dicina. Los soviéticos lo llaman penicilina rusa. En los Estados Unidos de Norteamética es prácti­camente ignorado. No saben lo que se pierden.

Muchas autoridades médicas hallan que el ajo puede reducir la presión alta, neutralizando al propio tiempo las sustancias tóxicas de los intes­tinos y actuando como vasodilatador. El doc­tor Piotrousky, de la Universidad de Viena, halló que el 40 % de sus pacientes hipertensos habían visto bajar su presión sanguínea después de haberles dado ajo.

El ajo es también efectivo para eliminar el ex­ceso de glucosa en la sangre. (El azúcar en la sangre se alinea con el colesterol como factor causante en la arteriosclerosis y los ataques de corazón). Además, se ha mostrado eficaz para aliviar la gripe, los males de garganta y la con­gestión bronquial.

La mejor forma de tomar el ajo es direc­tamente crudo, mezclado con los alimentos habituales. Se encuentran en el comercio cáp­sulas que contienen aceite esencial de ajo que no dejan mal olor en el aliento, porque no se disuelven en el estómago, sino en el tracto di­gestivo inferior. También se encuentran table­tas con perejil (el cual contiene la clorofila na­tural).

Para una completa información sobre la pe­nicilina rusa, o el antibiótico de amplio espec­tro, como nosotros le llamamos, remitimos al lector a nuestra obra: Virtudes Curativas del Ajo..

Clorofila

La clorofila posee una positiva acción an­tibacteriana. Es un estimulante para la formación y el crecimiento de tejidos nuevos, y reduce la posibilidad de una contaminación por micro­bios.
Desodorante natural, es usada para combatir el mal aliento.

Ginseng

Está generalmente aceptado que el ginseng es un estimulante de la energía mental y física. Los coreanos y los chinos han usado esta planta por más de quinientos años y sigue siendo consi­derada como un eficaz preventivo para muchas enfermedades y una especie de curalotodo.

Es un buen laxante y ayuda a eliminar más rá­pidamente los venenos del organismo.
Sus reputados beneficios incluyen curas para la impotencia, la presión alta, la anemia, la artri­tis, la indigestión, el insomnio, la fatiga, la hipo- glucemia, y muchas más.
Milagros a parte, el ginseng nos ayuda a asimilar las vitaminas y las sales minerales ac­tuando como un estimulante de las glándulas en­docrinas.

Es mejor tomarlo con el estómago vacío, pre­ferible antes del desayuno, si queremos que sea más efectivo.
Se ha dicho que la vitamina C neutraliza parte del valor del ginseng, pero no hay real evidencia de que así sea.

El ginseng se puede hallar en forma de cáp­sulas de ginséng coreano, en dosis de 500 mi­ligramos. También puede comprarse como té, líquido concentrado, o como raíz de ginseng en un frasco.

Bacilos lácticos

Los bacilos lácticos son una fuente de bue­nas bacterias intestinales més efectivas que el yogur. Se encuentran en forma de cultivos incubados en soja, leche o levadura. El uso re­gular de bacilos lácticos mantiene limpios los intestinos.

Muchos médicos prescriben lactobacilos jun­to con el tratamiento antibiótico oral porque los antibióticos destruyen la flora benéfica in­testinal, causando a menudo diarreas así como un crecimiento aumentado del hongo monilia albicans. Este hongo puede crecer en los intes­tinos, la vagina, los pulmones, la boca, en los dedos, o debajo de las uñas. Generalmente de­saparece después de algunos días de una gene­rosa administración de lactobacilos.

Los lactobacilos pueden eliminar el mal alien­to causado por las putrefacciones intestinales, el estreñimiento, y ayudan en el tratamiento del acné y otros problemas de la piel.